Asistimos en los últimos días a un nuevo ejemplo de la “libertad sindical” que impera en Argentina. Los paros programados por los docentes de Santa Cruz en reclamo de mejoras salariales y laborales, han encontrado la represión como única respuesta, primero con la ‘patota’ de los vasallos de la CGT, una práctica que no por habitual deja de ser estremecedora, y posteriormente con las medidas gubernamentales, que incluyen irregularidades en las paritarias y una bochornosa conciliación obligatoria. Desde la FORA nos solidarizamos con la lucha de los docentes de Santa Cruz, con la que están llevando paralelamente los alumnos, y por extensión con todas aquellas luchas de miles de trabajadores y trabajadoras, sin importar el gremio, que cada día sufren en Argentina la represión por denunciar el cada vez más acuciante recorte de los derechos laborales, fruto de una legislación y un sindicalismo más cercano a los intereses patronales que a los trabajadores. Sólo recuperando nuestra capacidad para organizarnos de forma libre y autónoma, alejados de burocracias inoperantes y de servidumbres interesadas, podremos transformar la realidad que nos asfixia.
viernes, 10 de junio de 2011
Comunicado de la FORA en solidaridad con los docentes de Santa Cruz
Asistimos en los últimos días a un nuevo ejemplo de la “libertad sindical” que impera en Argentina. Los paros programados por los docentes de Santa Cruz en reclamo de mejoras salariales y laborales, han encontrado la represión como única respuesta, primero con la ‘patota’ de los vasallos de la CGT, una práctica que no por habitual deja de ser estremecedora, y posteriormente con las medidas gubernamentales, que incluyen irregularidades en las paritarias y una bochornosa conciliación obligatoria. Desde la FORA nos solidarizamos con la lucha de los docentes de Santa Cruz, con la que están llevando paralelamente los alumnos, y por extensión con todas aquellas luchas de miles de trabajadores y trabajadoras, sin importar el gremio, que cada día sufren en Argentina la represión por denunciar el cada vez más acuciante recorte de los derechos laborales, fruto de una legislación y un sindicalismo más cercano a los intereses patronales que a los trabajadores. Sólo recuperando nuestra capacidad para organizarnos de forma libre y autónoma, alejados de burocracias inoperantes y de servidumbres interesadas, podremos transformar la realidad que nos asfixia.
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